¿Cómo estás? Preguntó el hombre.
—Sola. Respondió ella con sus ojos grises bañados en lágrimas.
Oh Soledad, tantas caras las que puedes mostrar. Tan pura y tenaz, tan certera. Cómo arropas las miradas cálidas con tu frío manto, cómo llegas y te haces eterna. Cuántas preguntas traes, cuántas lágrimas, cuántos dolores. ¿Por qué eres tú ese fiel acompañante? Y, ¿por qué no te vas cuando no te quieren? Eres sinónimo de tristeza y te gusta. Soledad, por favor no te adueñes de mi ser como te has adueñado de el de ella. Que te conoce completa, desde su alma hasta sus pies fríos. Y la envolviste con tu manto frío y te gusta. ¿Por qué, Soledad? Traes ese aire de melancolía pura, y tu amiga depresión viene contigo tomada de tu mano. ¿Qué quieres? No sabes cuán dolorosa eres, y a ella le dueles y de verdad dueles. Te conoce en tu más íntimo estado y te respira y te gusta. Ya casi está más de tu lado que de aquí, pero no Soledad, no te la lleves. Ella hace falta aquí, más que allá. Que no se vaya, y es que te quedarás sin compañía, o peor, sin su compañía. Porque tú, Soledad, no conoces tu significado como nosotros, o como aquellos que te tienen. Tú no te tienes amiga mía, pues tu suma de Soledad mas Soledad significa compañía; y no, no eres eso.
Oh Soledad, viniste, ¿A qué viniste? Si en lo más profundo te pareces a la muerte, esa desdichada envidiosa de la vida. Te pregunto: ¿Seremos nosotros tu compañía? Eres esa que llega y se sienta, cómoda, y te tomas el café oscuro y casi sin azúcar, amargo. Así te gusta el café y yo lo sé. Estarás tan sola, Soledad, que nos buscas sin saber que nos traes tu melancolía eterna al corazón. Qué dolor, a ella le dueles en el corazón, y es que hieres como tú sola sabes herir. Consumes como a tu café y a tu cigarrillo, mientras sentada en el sofá marrón no sabes ni qué decir, y no dices. Eres insensata, o muy discreta, eres la resta de tu opuesto, o quizás la suma. Solo sé que tú mas, o menos Compañía, eres más tú que Compañía. Por eso eres buena tan solo cuando vives en dos personas distintas.
Oh Soledad, no vengas sola, no la hagas tu compañía. O mejor, sé más Soledad que Muerte.
Soledad.